martes, 20 de julio de 2021

DÍA DEL AMIGO





"Los amigos son ángeles que se acompañan con ternura y con alas propias."


En este día especial de la Amistad se nos entibia el alma al pensar en los amigos.
La amistad, uno de los sentimientos más nobles y generosos. A veces, la distancia u otra circunstancia alejan a los amigos, pero su aroma intenso perdura en el corazón y nos hace mirar el mundo con optimismo.
Entrega cálida y confiada, con ella pensamos que la Vida es bella, que podemos entregarnos al otro porque sabrá habitarnos con amor.


Nos dice poéticamente Vinicius de Moraes, compositor e intérprete brasileño en su


POEMA AL AMIGO:



Se necesita un amigo.
No es necesario que sea hombre,
basta que sea humano,
basta que tenga sentimientos,
basta que tenga corazón.
Se necesita que sepa hablar y callar,
sobre todo que sepa escuchar.
Tiene que gustar de la poesía,
de la madrugada, de los pájaros, del Sol,
de la Luna, del canto, de los vientos
y de las canciones de la brisa.
Debe tener amor, un gran amor por alguien,
o sentir entonces, la falta de no tener ese amor.
Debe amar al prójimo y respetar el dolor que
los peregrinos llevan consigo.
Debe guardar el secreto sin sacrificio.
Debe hablar siempre de frente y
no traicionar con mentiras o deslealtades.
No debe tener miedo de enfrentar nuestra mirada.
No es necesario que sea de primera mano,
ni es imprescindible que sea de segunda mano.
Puede haber sido engañado,
pues todos los amigos son engañados.
No es necesario que sea puro,
ni que sea totalmente impuro,
pero no debe ser vulgar.
Debe tener un ideal, y miedo de perderlo,
y en caso de no ser así,
debe sentir el gran vacío que esto deja.
Tiene que tener resonancias humanas,
su principal objetivo debe ser el del amigo.
Debe sentir pena por las personas tristes
y comprender el inmenso vacío de los solitarios.
Se busca un amigo para gustar
de los mismos gustos,
que se conmueva cuando es tratado de amigo.
Que sepa conversar de cosas simples,
de lloviznas y de grandes lluvias y
de los recuerdos de la infancia.
Se precisa un amigo para no enloquecer,
para contar lo que se vio de bello y
de triste durante el día, de los anhelos
y de las realizaciones, de los sueños y de la realidad.
Debe gustar de las calles desiertas,
de los charcos de agua y los caminos mojados,
del borde de la calle, del bosque después de la lluvia,
de acostarse en el pasto.
Se precisa un amigo que diga que vale la pena vivir,
no porque la vida es bella, sino porque estamos juntos.
Se necesita un amigo para dejar de llorar.
Para no vivir de cara al pasado,
en busca de memorias perdidas.
Que nos palmee los hombros,
sonriendo o llorando,
pero que nos llame amigo,
para tener la conciencia de que aún estamos vivos

jueves, 24 de diciembre de 2020

¡TIEMPO DE NAVIDAD!


                               

                                    Señor,

“has ungido con perfume mi cabeza”

Estos últimos días de diciembre nos convocan al olvido de las inquietudes y tristezas por la pandemia universal y realista, tremenda y fatídica, que nos conmovió e inquieta.
Nos invitan a sonreír mágicamente por la tibieza de los días, por el color y aroma de las flores que la Pachamama nos obsequia. Y me doy cuenta de la lucha interior sostenida por hacer frente al peligro, por cuidarnos y cuidar a los que nos acompañan.
Y hubo momentos angustiantes cuando nos sosteníamos con el cuerpo y alma y sosteníamos la vida, a los seres amados, a VOS.
Y mi madre de 98 años, con su pena y alegría, lucidez y olvidos, me miraba, me ayudaba, ella percibía el tiempo que vivíamos. Y lo hijos, y los nietos lejanos y cercanos enviaban palabras por los cables, por el aire, por los sentimientos y recuerdos.
Y no sé cómo llegamos a este Tiempo de Navidad del Misterio de Jesús - hombre, Jesús – niño, Jesús- revolución. Jesús - fuego.
Señor, “has ungido con perfume mi cabeza”
Y sé que nos acompañaste siempre, porque tu perfume serenó, alentó, nos abrazó con fe, con prudencia, con pasión.
Aferrada a VOS vivimos estos largos meses, a veces con miedo de pedirte más, siempre con deseos de agradecerte la vida, la esperanza, el amor, y rogar por todos los hermanos que sufrían y sufren.
Y ahora, llegando a la Navidad, contemplamos las luces blancas del arbolito que armaron los nietos, pensamos en toda la familia y amigos que nos miran, nos recuerdan, y entonces deseamos saludarlos y decirles con alegría y cariño fraterno:
¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad!

viernes, 27 de noviembre de 2020

S E Ñ A L E S



A veces mis manos se abren
vacías de encuentros
de ternura y sol
entonces
salgo con los brazos extendidos
en busca de quimeras truncadas
de amigos perdidos
siento que faltan señales
para descubrir el misterio
que teje redes de amor


Llueve tenuemente
tierra y flores gratificadas
mis ojos resplandecen
en el atisbo de gotas humectadas de pájaros
en la luz de la primera estrella
que pálida se cuelga de la luna
redonda y mística


entonces mis manos abiertas
se cubren de olas tibias
de chispas que centellean
en las hebras del corazón


Susana Quiroga
27 de noviembre de 2020

sábado, 31 de octubre de 2020

“Día de los Santos”, “Día de los Fieles Difuntos


“Y yo me iré.
Y se quedarán los pájaros cantando…”


Noviembre se nos presenta en Jujuy con tradiciones que tienen que ver con la nostalgia de los que se fueron un día.

El 1 de noviembre, Día de los Santos, se prepara la conmemoración del 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos.

La cosmovisión andina celebra el recuerdo de los seres queridos. Evoca sus partidas. Personalidades y obras pasan de nuevo por el corazón en un gran abrazo.

Además, en estos momentos la vulnerabilidad nos atrapa debido a las desapariciones recientes producto del virus que no termina de desvanecerse. Muchos hermanos, impactados por las pérdidas inesperadas; otros, embargados por el temor que aún acecha. Lo cierto es, que la muerte es una presencia.

Y en esta recordación conversamos con ellos, les pedimos deseos íntimos, que nos cuiden, que nos bendigan, que nos reciban cuando nos toque partir.

Se preparan ofrendas de oraciones y de pan con formas de objetos que ellos amaban. Y al día siguiente, el 2 , los visitamos en los lugares que ellos vivieron y conocieron. En el hogar, en los cementerios, los honraremos. Amasaremos el recuerdo de las hebras de los días transcurridos con ellos. Nos encontraremos en la mesa de las ofrendas, en las contemplación de flores, retratos. La íntima conversación se dará de corazón a corazón. La Memoria reinará.

Emoción del reencuentro, sentir religioso. Se dice que ellos están con nosotros y luego regresan felices y en paz al más allá con lo revivido.

Algún día, nos encontraremos en la otra dimensión, también nos iremos. Por eso quiero recordar un lírico poema del poeta español Juan Ramón Jiménez titulado “El viaje definitivo” que expresa la sensibilidad humana.



"Y yo me iré.
Y se quedarán los pájaros cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol, y con su pozo blanco.
Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.
Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará nostáljico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar,
sin árbol verde, sin pozo blanco, sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando."



Susana Quiroga

25 de junio de 2020

Ha llegado el invierno
Después de hermosos días plenos de sol, de flores obstinadas como las de mi ceibo, que no solo ofrecen su sabor dulce a las bandadas de loros que estrepitosamente se asientan en sus ramas y, a una orden, con sus graznidos rumorean y aletean en el cielo. Después de la tibieza otoñal recibida en la piel y en el alma, al observar las nubes grises y el silencio y la soledad que reinan en el ambiente, digo con cierta desazóny un ligero abatimiento: llegó el invierno.
Sí, ha cambiado la estación del año y también el movimiento del sol que comienza a acercarse hacia el sur, hemos vivenciado el solsticio de invierno.
Pero recordamos que este solsticio sostiene una de las significaciones filosóficas más importante: muerte-renacimiento, transformación positiva. Renovar la propia energía para animarnos a cambiar rumbos que nos permitan soñar proyectos.

Entonces, deseamos que se muera el virus que acongoja y hace sufrir a los que se enferman. Y también hubiéramos deseado volver a vivir la fogata de San Juan para llenarnos los brazos de leños y armar una gran luminaria de lenguas rojizas, largas y altas, trenzas de fuego que destellan en la oscuridad, que logran hacernos sentir su calor en la cara, en el cuerpo como cuando éramos niños.
Porque las fogatas queman las tristezas mientras se salta descalzos entre las brasas.
Sí, quemar lo malo, el corona virus, para que  podamos volver a vivir, arder, chispear, renovarnos, cantar, recitar, bailar, a recuperar la fe en la vida, en el hombre, en el amor.

Con el frío renovemos las esperanzas, renazcamos.

Susana Quiroga





La Vida vuelve a latir

30 de junio de 2020

El sol se retira, paso a paso, detrás de la montaña,18 hs. Y mi madre desea sentir su tibieza hasta último momento.
La luz va caminando en la retirada y la silla de ruedas también.Y cuando el reducto de luz que persigue su mirada desaparece, ella recién accede a entrar a la casa.
Yo me pregunto si compara su paso con su existencia de 98 años, si por eso se aferra a la luz del sol que ilumina la tierra. Lo que sé es que espera su fulgor como el canto de los pájaros que saltan entre las ramas. Sufre si las nubes lo tapan o si llovizna. Entonces, tenemos que imitar sus llamas en el hogar de la casa. Y cuando logramos que en la chimenea crujan las llamas y enciendan los rostros, pareciera que el sol hubiera vuelto a salir, como si los sueños asomaran de nuevo en su mente, como si las risas confortaran su alma.
Sí, pareciera que todo vuelve a comenzar y que la vida vuelve a latir. Y me acomodo a su lado, y sus manos aferran las mías tratando de entibiarlas, y sonríe. Le pido que me cuente lo que piensa, no lo hace, pero sonríe.
Y yo también sonrío, y el corazón esfuma el acecho de la soledad de esta inquietante cuarentena. El Amor nos conmueve, nos recupera, nos une.

Susana Quiroga